martes, 22 de julio de 2008

CAJAS DE MÚSICA

ATENCIÓN: Compruebo sorprendida que esta página de mi blog tiene muchísimas visitas, e imagino que es porque ha sido utilizada como referencia en una respuesta de "Yahoo". Agradezco muchísimo todas las visitas, y todos los comentarios, que desgraciadamente llegaron en su mayoría en la época en que tenía abandonado el blog y por tanto no los pude contestar. Pero me gustaria dejar una cosa clara: NO SOY UNA EXPERTA EN CAJAS DE MÚSICA, NI LAS SÉ REPARAR A NIVEL PROFESIONAL. Todo lo que sé sobre ellas es lo que cuento en esta entrada de blog, y lo máximo que he conseguido hacer para reparar las cajas pertenecientes a mi colección ha sido reemplazar piezas siempre procedentes de otras cajas desechadas, y engrasarlas, nada más. Contestaré amablemente cualquier pregunta que me hagáis al respecto, pero no esperéis milagros, porque probablemente no pueda ayudaros. Gracias de todos modos. Me siento honrada.

He llegado a la conclusión de que soy como las urracas o como las ardillas cuando se acerca el invierno. Cuando algo me gusta, soy incapaz de contenerme, y de lo que podría contentarme con tener sólo una, acabo teniendo una colección. Hay incluso colecciones que se me hacen solas, sin querer, como una de juegos de tres en raya de cerámica que se compone exclusivamente de juegos que me han regalado (debieron de estar de moda un tiempo, porque tengo por lo menos 6 modelos diferentes), o unos graciosos peluches que eran como perros muy peludos que podían ser de pelo, de lana o de rizos, y que por lo menos tengo también media docena. Creo que ninguno me lo compré yo.
Pero sí que es cierto que hay cosas que me he ido comprando porque me apasionan y se van acumulando sin querer, como las muñecas de porcelana, las Nancys (que solo quería recuperar la que tuve de niña y acabé quedándome con todas las que se cruzaban en mi camino) o las miniaturas de perfume, que tuve que dejar de coleccionarlas simplemente porque ya no sabía cuales tenía y cuales no, y acababa comprándomelas repetidas.
Una de mis colecciones más valoradas es la de cajitas de música.
Como esta tarde nos vamos a Huesca a celebrar el cumple de Elena, y a raíz de este comentario en su blog decidimos comprarle una cajita de música, me han venido recuerdos de las mías y he vuelto a revisarlas y escuchar algunas de ellas para volver a disfrutarlas.
Y es que tengo muchas.
No recuerdo muy bien como empezó la cosa, pero quizás mi recuerdo más antiguo fuera un mecanismo musical que había pertenecido a mi padre. O más exactamente, imagino, a alguno de mis abuelos paternos. Mis abuelos paternos tenían la mala costumbre de permitir a sus hijos jugar con todo lo que tenían en casa, fuera o no de valor, lo que ha dejado una triste herencia de libros antiguos con hojas arrancadas o pintarrajeadas, fotos descuartizadas y otros restos de naufragio que mi padre lamenta hoy día terriblemente, como ha admitido a posteriori y ha intentado recomponer con mayor o menor éxito. Entre todos esos restos estaba el mecanismo desnudo que en algún momento debió pertenecer a una cajita de música, y que sonaba a trompicones afligido de óxido y de falta de componentes. Recuerdo que yo jugaba con él y hacía esfuerzos por reconocer la música que antaño podría haber sonado. Del peine (la parte metálica que produce el sonido como si fueran las teclas minúsculas de un piano) apenas quedaban media docena de púas, y el mecanismo, que periódicamente mi padre limpiaba y engrasaba, se deslizaba lentamente entre los espacios vacíos permitiendo de cuando en cuando un sonido que me hacía preguntarme cuales faltaban entre medias. Por supuesto, la apuesta final que era una melodía de la película “Qué grande es ser joven”, resultó ser errónea, pero eso ya lo contaré más adelante (es curioso que recuerdo más como sonaba ese mecanismo antes de ser restaurado que ahora).
La otra antigüedad que teníamos por casa eran los restos de una curiosa botella de licor. En la base de la misma había un mecanismo musical y, como encerrados en una burbuja, dos bailarines giraban e incluso daban pequeños saltitos eternamente abrazados al son de un vals. Cuando el vino, licor, o lo que quiera que contuviese dicha botella se acabó, mi padre desmontó la base con todo el mecanismo musical, muñecos incluidos, y yo pude satisfacer mi curiosidad y ver de cerca de esa pareja, él vestido con frac, ella con un precioso vestido de vaporosa falda de gasa púrpura, y descubrir que se podían sacar de la base y volver a poner, introduciendo una varilla metálica que había entre ellos, y que seguían bailando y bailando eternamente. Originariamente él moreno, y ella la típica rubia, pronto pasaron por mis manos de artista adolescente amateur y de acorde con los sueños que yo imaginaba viéndolos bailar, ella se convirtió en la morena que yo creía ser y él en mi rubio príncipe azul, y así siguen hasta ahora.
Supongo que a raíz de mi interés infantil por esos mecanismos, mi abuela paterna encontró ideas para varios regalos posteriores... Como a mis abuelos paternos los veía con menos frecuencia que a los maternos (que al fin y al cabo vivían conmigo), mi abuela María cada vez que venía a verme me traía algún regalo, y varios de ellos fueron cajas de música. La primera fue un cenicero (sí, sí, como lo leéis) con un caballo de bronce que era a la vez la cuerda del mecanismo, con lo cual mientras sonaba al son de España Cañí, iba girando lentamente. Creo que me lo trajo más por mi pasión por los caballos que por las cajitas de música, pero esa pequeña joya también se convirtió en uno de mis tesoros. Y luego llegó una japonesita dentro de una caja de plástico transparente que giraba al son del Lago de los Cisnes, y un joyero minúsculo con un dibujo bastante horrible que reproducía el Speak Softly Love de “El Padrino”.
Si a esos le sumamos la cajita clásica, de toda la vida, lacada con motivos chinos y con una bailarina con un imán que giraba sobre un espejo al son del “Anónimo Veneciano” que trajimos de Canarias, una cajita de metal redonda con la melodía de apropiado nombre “Cajita de Música”, que durante unos años puso de moda al piano Mari Cruz Soriano (ahora esposa de nuestro alcalde, casualidades de la vida) que me trajeron los Reyes porque yo adoraba esa melodía, y una que heredé de un regalo de Navidad que nunca llegó a su destinatario por esa pérdida de contacto que se va produciendo con los años, creo que acabé mi adolescencia casi sin querer con una colección más que respetable de pequeñas maravillas musicales.
Así que cuando empecé a tener autonomía, me apropié de todos los mecanismos similares en casa (aún había dos “souvenires” musicales más: una jarra de cerveza alemana y un joyerito de madera en forma de Chalet suizo, así como los mecanismos huérfanos de un cofre del tesoro de juguete de cuando yo era pequeña y de una muñeca que tocaba una nana a su bebé) y los reclamé definitivamente como colección propia.
Me empecé a interesar cada vez más por la magia del mecanismo de relojería en sí, guardé publicidad de museos y tiendas suizas, y decidí que había llegado el momento de restaurar el antiguo mecanismo de mi padre. De las pocas púas que le quedaban, al estar desprotegido, habían ido saltando todas ya hasta dejar solo dos, así que ya no se podía ni adivinar un sonido. Y con mi amiga Lourdes empecé una peregrinación por todo tipo de tiendas y relojerías intentando averiguar dónde comprar un peine nuevo.

Al final, en Redondo, precisamente la tienda especializada en abanicos, paraguas, muñecas de porcelana y cajas de música dónde han comprado esta mañana la cajita para Elena, me dieron la dirección de una persona que arreglaba cajitas de música. ¡Nuestra búsqueda empezaba a tener éxito!. Me dirigí, por fin, una tarde a la dirección que me dieron, con mi precioso mecanismo bien protegido en el bolsillo. No me importaba pagar si me lo reparaban. Y allá que nos fuimos, Lourdes y yo (entonces éramos inseparables), a un domicilio privado. Nos atendió un señor muy amable.

- Nos han dicho en Redondo que usted arregla cajitas de música.
- Así es, - dijo él.
- ¡Estupendo! Tengo una muy antigua, de mis abuelos, que quiero arreglar.
- Lo único, que no puedo garantizar que la melodía sea la misma que sonaba antes.
Aquí me quedé algo parada. ¿Cómo que no? Pues, si la melodía está en el rodillo (el peine sería como las teclas del piano, y la información de qué teclas se tocan está en el rodillo, que en mi mecanismo estaba intacto), ¿cómo puede ser eso?.
- No lo entiendo muy bien. ¿No arregla usted el mecanismo de la cajita? Pues entonces no puede cambiar la melodía, ¿no?
- No, no. Lo que arreglo es la cajita. Compro un mecanismo nuevo y se lo cambio, por eso la melodía puede ser diferente.
Me sentí timada. ¡Ese señor no arreglaba nada, era un farsante! Lo que hacía era poner uno nuevo... Me fui casi con ganas de llorar. Parece que hoy en día (y eso se puede aplicar a finales de los 80 que fue cuando ocurrió esta anécdota) es más fácil comprar algo nuevo que arreglar lo antiguo.
Pero yo soy maña, y por tanto cabezota. Seguí atesorando mi antiguo mecanismo, y vi la luz cuando a mi madre le regalaron otro joyero musical. En este caso era un joyero de estos tipo armario, todo de plástico, y al abrirlo sonaba la demasiado popular “It’s a Small World” de Disney. A esas alturas mi colección había crecido todavía más y ya tenía otra cajita, en este caso un tiovivo de plástico bastante cutre (ni punto de comparación con una pequeña maravilla que me regalaron mis padres, con un solo caballo de tiovivo, pero preciosísimamente hecho), que sonaba la misma melodía. Y decidí que podía sacrificar un mecanismo si la melodía que sonaba estaba repetida... Me puse manos a la obra, le quité el peine al mecanismo del joyero, lo descarté, instalé el peine intacto en el viejo mecanismo de mi padre, y lo puse en el joyero. Costó encajarlo (no siempre las medidas coinciden), pero ahora suena una música inteligible. Que no tiene nada que ver con la que yo creía que sonaría, pero funciona. Por fin. Y me siento muy feliz por ello.
El descubrimiento, además, fue el detonante de varios años buscando mecanismos sueltos, aunque estuvieran averiados, para piezas y reparaciones, así como la compra de un libro especializado para repararlas que, a la larga, me enseñó pocas cosas nuevas que no hubiera aprendido con la que desmonté mil veces con mi padre. El rastrillo Federico Ozanam, que llevan años poniendo al lado de mi casa, en el auditorio, era el sitio ideal, y siempre me iba con alguna cajita desechada por otro, algunas nuevas, otras necesitaban una restauración, y de otras apenas podía rescatar nada. Incluso de una me vendieron solo el mecanismo, que se sacaba con un clic, porque la cajita estaba rota y además ya tenía dos como esa, en forma de piano. Viajes, souvenirs, bajada de precios de las cajitas provenientes de China, venta de mecanismos sueltos a manivela, regalos de reyes y cumpleaños, “adopciones” de cajitas y otros objetos musicales regalados a otros miembros de mi familia (incluidos los pequeños mecanismos que se ponen en los objetos de los bebés) e incluso “crossovers” con otras colecciones (dos de mis Nancys y su moto vespa tienen mecanismos musicales, así como dos de mis muñecas de porcelana)...
El resultado: una base de datos de excell que clasifica casi 70 maravillas musicales desperdigadas (incluyendo mecanismos sueltos y piezas pendientes de reparar) entre mi casa y la de mis padres, y creo que sería incapaz de separarme de una sola de ellas... Muchas de ellas tienen valor sentimental (incluso hay una que heredé de la difunta madre de un amigo), y todas, todas ellas tienen su pequeña historia, ligada tanto en la forma en que llegaron a mi casa como a los sentimientos que sus hermosas melodías despiertan en mí.
Y un sueño, un deseo quizás imposible. Una de esas cajitas de música que sólo hacen los suizos, con cilindros larguísimos y quizás varias melodías. Mecánica, por favor. Esos sucedáneos de sonido electrónico que funcionan con un chip son un timo. Casi lo son incluso las que necesitan ser enchufadas a la red (tengo dos), aunque sea porque además del mecanismo musical de relojería llevan varios personajes haciendo bonitas actividades que requieren más energía de la que el mecanismo de cuerda puede darles.
Algún día quizás cuente la historia de alguna más de mis cajitas... Como digo, cada una de ellas es un mundo, un aluvión de recuerdos, un pequeño tesoro. Que explica porque mi piso de 85 metros se me ha quedado pequeño...

20 comentarios:

Lilith dijo...

¡¡¡¡Acabo de quedar flipada, porque tengo una cajita de música con forma de chalet suizo exactamente igual!!!!, mi tío se la regalo ami abuela mientras estuvo currando en Suiza (por aquella época en la que eran los españoles los que emigraban para currar)Y al morir mi abuela acabo en casa de mi madre. Me encantan las cajas de musica

josefina dijo...

lanegramelani@hotmail.com
encontramos con mi hijita una cajita de musica en el fondo del rio. La lave para sacarle todo el barro, la sequé, le puse aceite y moviendo el engranaje suena, es emocionante "para Elisa" tengo toda la ilusion de que alguien me ayude a arreglarla bien. Se traba si no la muevo y el engranaje parece estar averiado. Si pueden ayudarme o decirme quien puede repararla seria buenisimo. muchas gracias y saludos.
josefina

aitor dijo...
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Eduardo Parra Istúriz dijo...

Sonia, he llegado a tu blog por una causalidad de esas... andaba buscando una imagen y encontré tu enlace. En un blog que no tiene nada que ver con las cajitas de música me dio por publicar algo acerca de este tema, y bueno, te invito a pasar:

http://www.eduparra75.com/2010/09/las-armonias-perdidas-de-mi-abuela.html

loreto dijo...

necesito q me ayuden a encontrar un lugar donde comprar una cajita musical en forma de piano es q tenia una y la perdi y quisiera recuperarla soy de santiago de chile

El Kuma dijo...

Buscando fotos encontré tu blog , esta interesante tu articulo, sabes acá en mi país son muy pocos los que aprecian las cajas de música y casi nadie las repara, yo tuve q aprender con un vendedor ambulante que trabajaba a las puertas de una escuela de arte, y con el tiempo he aprendido a reparar mecanismos suizos y japoneses, cajas de madera y de bronce , bueno que decir son cosas a las q les faltan palabras.
Gracias por tu post.

Ruselius dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ruselius dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ruselius dijo...

me puedes ayudar a reparar mi cajita musical, un amigo me la regalo, lamentablemente se cayó al suelo , u.u, y se soltaron varias piezas

Jose Elias Ramirez Magnani dijo...

Hola necesito saber como se colocan las notas musicales en el cilindro metálico de las cajas de música, me explico mejor, como identifico las notas musicales según los remaches que yo haga, por ejemplo, como se si es un DO o un RE o un MI, etc.

Espero tu ayuda, este es el correo electrónico de mi señora que es ella la interesada en esto.

liliana.motto@gmail.com
Gracias

Belén Mendoza dijo...

Hola, estoy buscando hace mucho tiempo los mecanismos musicales sueltos con bailarinas y no doy con ellos. Podrías ayudarme?...por cierto me encanta como escribes y relatas tus peripecias con las cajas de música...saludos

Sonia dijo...

Hola, Belén. Me alegro mucho de que te guste mi entrada. Desgraciadamente y como digo más arriba, no soy una experta y me resulta dificil ayudarte. En mi experiencia es prácticamente imposible conseguir mecanismos sueltos. La única opción que yo he tenido es conseguir una cajita con ese mismo mecanismo que no te importe desmontar. Yo suelo buscar en mercadillos benéficos, pero también puedes encontrar imagino en rastrillos, tiendas de segunda mano o incluso en eBay, depende de lo que haya en tu ciudad. Otra opción sería escribir al fabricante, pero dudo que contesten. Un saludo.

Ricardo Munibe Velez dijo...

Amigo de que pais eres?
Tengo una cajita musical (que es de.los 15 años de mi madre) que tiene una melancólica pero bella melodía... pero desgraciadamente ya no sirve el mecanismo de cuerda y me encantaría devolversela reparada
Gracias

Sonia dijo...

Ricardo, me pregunto si realmente has leído mi entrada de blog o solamente has venido aquí, como tantos, siguiendo el desafortunado enlace de Yahoo que me hace parecer una experta. Para empezar, como debería hacerte imaginar mi nombre y la foto de mi perfil, no soy "amigo" sino en todo caso "amiga".
Respondiendo a tu pregunta, vivo en España, pero no me dedico a reparar cajas de música, sólo he contado mis experiencias con las que he conseguido para mi colección personal. Si las cosas no han cambiado, es dificil encontrar quién te pueda reparar esa cajita, más si como dices es el mecanismo de cuerda lo que no fuciona. Te recomiendo que busques algún relojero tradicional en tu ciudad. Te paso dos enlaces que te pueden ayudar, si quieres intentarlo tú mismo: http://www.ehowenespanol.com/reparar-cajas-musica-como_154019/ y http://www.ehowenespanol.com/reparar-caja-musica-reuge-como_212849/ . Un saludo, y gracias por tu interés.

Ricardo Munibe Velez dijo...

Amiga, si leí todo tu blog acerca de tus vivencias y te agradesco por haber tomado el tiempo necesario para responderme. Sin embargo aquel mencionado comentario no iba dirijido a ti, sino a otro comentario que mencionaba que el autor de dicho comentario sabia reparar cajitas de musica.
Gracias y muy amable
(Por cierto soy de México y me gustaría platicar contigo para saber como es la vida en España (me encanta España))

bennuria dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
bennuria dijo...

Hola, tengo una catedral de San Basilio que compré en Moscú y sonaba una música preciosa cuando le dabas vueltas a la peana de debajo. El caso es que mi hijo la rompió y la peana ya rueda sin parar. Tiene un valor sentimental muy importante para mí porque la compramos cuando fuimos a adoptar a mi hijo allí y me sabe mal no poderla escuchar. Sé que es muy difícil que puedas solucionar el problema sin verla pero es que tampoco sé dónde llevarla, a ver si me aconsejas. Un saludo!

Anna Vm dijo...

Donde puedo conseguir la cajita con forma de casita??? Llevo mucho buscandola!!

Sonia dijo...

Para Bennuria: Como he dicho ya repetidas veces, no soy una profesional, pero si da vueltas sin parar seguramente lo que se ha roto es el muelle... Tengo malas noticias, es la peor avería posible y hasta dónde yo sé,no se puede reparar sin cambiar el mecanismo entero. He encontrado una página de una empresa en Suiza que pone que las repara, pero solo en ese país... si tienes previsto un viaje a los Alpes, siempre puedes intentarlo. Te dejo el link:
http://www.swiss-made-shop.com/shop/ki/en/Service-139.html

Anna Vm: El chalet Suizo lo venden, como su propio nombre indica, en Suiza. Es uno de los souvenirs más populares. Pero una búsqueda rápida en internet te puede dar otras opciones. Yo he encontrado esto, en Etsy, pero siempre puedes buscar más:
https://www.etsy.com/search?q=swiss%20chalet%20music%20box&order=most_relevant&ref=auto1

Isabel Garcia dijo...

Hola,soy Isabel de Zaragoza.He leído lo que escribes sobre los mecanismos de cajas musicales y quizá te podría interesar. Mi sobrino que es compositor y también maño se propuso poner su propia música en mecanismos con lo que ha tenido que fabricarse sus propios rodillos los hace con resina en máquina 3d.

 
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