lunes, 27 de abril de 2009

TRES COSAS HAY EN LA VIDA

Cuantas veces he oído la frase “lo mejor de este hobby es la gente”. Y cada vez más, tengo que admitir que tienen toda la razón. Pero...¿es causa o efecto? ¿Es que hay ciertos hobbies que atraen a buena gente o es que la buena gente se junta con los de su misma clase?

Esto podría darme mucho de lo que hablar, y la verdad es que ni yo misma lo sé. Si sé que la gente es buena en general, que, como digo siempre, no es que haya muchas malas personas, es sólo que la gente mala cunde más, y, como ya sufría en la consulta de Atención Primaria, de 40 pacientes 39 pueden ser personas maravillosas, amables y educadas, que una sola persona impresentable ya te fastidia el día de cara a todos los demás. Y en este mundo es lo mismo. Hasta ahora, creo que el 99,999999999% de la gente con la que me he topado es maravillosa, aunque también es cierto que con la edad, acabas dándote cuenta de que como en la canción, sólo hay tres cosas en la vida que son importantes (como bien descubrió mi admirado exjefe, el psiquiatra D. Antonio Lobo), y todo lo demás son pamplinas. Hace años había cosas que me molestaban, ahora, si yo y la gente a la que quiero están sanos y tenemos lo suficiente para vivir y hasta para darnos algún capricho, lo demás me resbala bastante. Y así es difícil enfadarse con la gente y pensar que es realmente mala. De hecho, tiendes más a aferrarte al que, si tuviera un escudo de armas, haría grabar alrededor como mi lema: "No achaques a la malicia lo que pueda explicar la estupidez”: Cuando alguien te hace daño, párate a pensarlo, la mayoría de las veces lo hace por estupidez y porque no le da para más, no porque realmente quiera hacerte daño.

También puede que sea que, como dice la canción, “cada uno da lo que recibe, luego recibe lo que da, nada es más simple, no hay otra norma, nada se pierde, todo se transforma...” A lo que voy es que, por norma general, y como ya dije en otra entrada, cuando vas con buenas intenciones, con buenos modales, con una sonrisa (aunque sea virtual) y agradeciendo todas las atenciones que tienen contigo, la gente te suele tratar igual que tú les tratas a ellos. Yo noto que me comporto así, y solo me pongo borde si se ponen bordes conmigo. Siempre me he considerado camaleónica en mis relaciones. Que no quiere decir que me oculte de nadie ni que me disfrace, sino que reacciono a como me tratan tratando a la gente de la misma manera (que es lo que hace el camaleón al tomar el color del entorno en el que está).

Y en cuanto a la felicidad, bueno, hay una historia que me encanta y que siempre pongo como ejemplo, y es la historia de la Camisa del Hombre feliz. Me vais a permitir que me ponga en modo “cuentacuentos” para variar y la resuma en un par de párrafos (versión libre mía, contada de memoria):

Erase una vez un rey que se sentía muy desgraciado. Tenía todo lo que podía desear, pero aún así, no era feliz, y se fue sumiendo poco a poco en una terrible melancolía. Mando consultar a todo tipo de médicos, sanadores y hasta hechiceros, pero nadie daba con el origen de su mal. Hasta que un sencillo monje le comentó: “Majestad, lo que vos necesitais es la camisa del hombre feliz. Cuando os la pongais, todos vuestros males desaparecerán”. El rey ordenó que se la trajeran, pero el monje le dijo que debía ser él quien saliera a buscarla, y el rey así lo hizo.

Se dedicó a vagar por todo su reino, buscando a alguno de sus súbdito que fuese realmente feliz, pero por más que preguntaba, todos se quejaban de algún problema que enturbiaba sus vidas. Cuando ya estaba a punto de tirar la toalla, encontró a un hombre descansando bajo un árbol. Se trataba de un humilde leñador que se había sentado un rato a refrescarse tras una jornada de arduo trabajo. El rey le preguntó si era feliz y el leñador dijo: “Hoy hace un día fantástico, en casa me esperan una mujer y unos hijos que me quieren, no me falta trabajo y todos estamos sanos. Sí, soy el hombre más feliz del mundo”. El rey abrió los ojos como platos y le pidió su camisa, pero el leñador se echó a reír y le dijo que el nunca había tenido nada de eso.

La moraleja es que el hombre feliz no tenía camisa, y que hay que aprender a ser feliz con lo que se tiene. No es una lección fácil, sólo la aprendes con el tiempo, y a veces, de la peor de las maneras, cuando estás a punto de perder algo irremplazable y muy querido (como un hijo). Entonces te das cuenta de que todo lo demás sobra y que lo importante es saber disfrutar del aquí y el ahora.

Y esto viene a cuento de que este fin de semana hemos estado en Sevilla, con la gente del foro de BJDoll.net, y ha sido un fin de semana maravilloso, y hemos conocido en persona a gente estupendísima que sólo conocíamos a través del foro. Y direis “¿Pero no estás diciendo que todo el mundo es bueno, y por tanto quitándoles mérito?”

Pues no.

Porque el hecho de que estadísticamente toda la gente que hemos visto en Sevilla (aunque también procedentes de Málaga, Cádiz y Jérez) haya sido maravillosa, que me muera de ganas de volverles a ver, que les eche horrores de menos y que me parezca un privilegio el haberles conocido y el poder llamarles amigos míos sólo se puede explicar así. Hay mucha gente buena en el mundo. O eso, o tengo una potra que no me la merezco.

Y yo soy muy afortunada por haberme encontrado con ellos y llamarles amigos míos.

4 comentarios:

Han Solo dijo...

hay un refran que dice, que de todo hay en la viña del Señor
Contigo, yo me lo he pasado muy bien, siempre que nos hemos visto Y siempre espero la carta de Navidad, esa de una vez al año, como agua en Mayo. Y, aunque ahora tengamos los blogs, molará seguir recibiendola. Porque es tuya y es maravilloso leerla. Aferremonos a lo que tenemos, que esta vida es una mierda y solo la gente que te quiere (familia y amigos), la hacen valedora de ser vivida
He dicho.

Lilith dijo...

La verdad es que ha sido un privilegio conoceros, espero repetir la experiencia a menudo

Lilith dijo...

¿y esto por que cojones ha publicado si no he terminado?
Han sido tres días muy breves, muy intensos y maravillosos. Lo he pasado de coña. Pero volveremos a encontrarnos, con cualquier excusa.

Sonia dijo...

Como dicen en el último precioso anuncio de coca cola, lo peor de esta vida es que es demasiado corta. Sois mucha gente maravillosa y me gustaría poder ir a veros más a menudo, pero el tiempo no acompaña.

¡Nos vemos en Barcelona!

 
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